Sensibilización

Última actualización : 8 de octubre de 2009.

La Educación para el Desarrollo (ED) es una forma de educación siempre en proceso de cambio que recoge propuestas educativas que considera indispensables para la comprensión global de la desigualdad en el mundo, para la formación ética de la persona y para el compromiso con la transformación social a favor de un desarrollo humano justo y equitativo.

La E.D. es un enfoque que considera a la educación como un proceso interactivo para la formación integral de las personas. Es una educación dinámica, abierta a la participación activa y creativa, orientada hacia el compromiso y la acción que debe llevarnos a tomar conciencia de las desigualdades planetarias existentes en el reparto de la riqueza y del poder, de sus causas, consecuencias, y de nuestro papel en el esfuerzo por construir unas estructuras más justas.

La ED no trata sólo de los países empobrecidos, sino de la actualidad, de nuestro entorno y de la interdependencia Norte-Sur. Hace, por tanto, una lectura crítica de los valores imperantes en nuestros modelos de desarrollo, pretende promover un tipo de pensamiento complejo de la realidad y capacitar a las personas y a los colectivos para la acción emancipadora. La ED, que tiene en su haber una trayectoria de varias décadas, ha modificado y enriquecido sus planteamientos intentando dar respuestas o plantear nuevas preguntas sobre la cuestión de cómo educar para lograr un desarrollo humano alternativo al modelo de la competencia que es el paradigma hegemónico propuesto por la globalización neoliberal. Según esta perspectiva, los objetivos generales de la ED:

• Facilitar la comprensión de las relaciones que existen entre nuestras propias vidas y las de personas de otras partes del mundo.

• Señalar las claves que permiten comprender las causas de la pobreza y las desigualdades Norte-Sur.

• Dotar a las personas y a los colectivos de herramienta cognitivas, afectivas y actitudinales para que puedan participar en la transformación positiva de la realidad.

• Trabajar con enfoques globales que incluyan la perspectiva de género, intercultural, ambiental, de paz y derechos humanos para la comprensión holística de la realidad.

• Favorecer el Desarrollo Humano sostenible en los tres niveles que afectan a las personas: individual, comunitario-local e internacional.

La E.D. es, por lo tanto, una educación activa, comprometida con la defensa de los derechos humanos, de la paz, de la dignidad de las personas y de los pueblos evitando las interpretaciones eurocéntricas o cualquier tipo de marginación por etnia, credo o sexo. Pretende que las personas incorporen el sentido crítico a través de un proceso de enseñanza-aprendizaje que les permita desarticular prejuicios e impulsar actitudes solidarias. Vivimos en un sólo mundo, en una aldea global, pero solemos ignorar aquellas realidades distintas de la nuestra. Ya va siendo hora de que el Norte y el Sur se conozcan mejor, descubran sus vínculos e interdependencias múltiples.

MINKA considera la Educación para el Desarrollo (ED) como una herramienta privilegiada para incidir tanto en los valores y actitudes personales y colectivos como en la construcción de un conocimiento crítico de la realidad. Todo ello, a través del trabajo en los ámbitos e instituciones educativas. De forma específica, desde esta área de trabajo se impulsa la formación y sensibilización del profesorado, educadores y educadoras, así como la puesta en marcha de programas para el trabajo en centros educativos y la elaboración de materiales, recursos pedagógicos y guías didácticas.